viernes, 17 de febrero de 2012

La Rosa de Jericó y su mágia

La Rosa de Jericó (también conocida como doradilla) es uno de los artículos esotéricos más usados, aunque su uso está más arraigado en Europa y América.

Este helecho cuyo origen se remonta a los albores de los tiempos (hace unos 250 millones de años), cuenta con más de 900 especies repartidas por todo el mundo, pero sólo una tiene facultades mágicas y es en la que vamos a centrarnos.
Su nombre es “Selagienlla lepidophilla” y se la conoce como la “flor que renace” dado que en estado seco parece marchita, pero cuando se moja en un recipiente, la flor vuelve a nacer.

La rosa de Jericó ha estado presente en infinidad de culturas y ha sobrevivido millones de años hasta llegar a nuestros días. Se piensa que ya se utilizaba en el 8000 ac en la propia ciudad de Jericó e incluso en la propia Edad Media, ya se le atribuían propiedades poco comunes. Algunas de sus primeras aplicaciones fueron las de usarla como elemento metereológico debido a su gran sensibilidad a los cambios de humedad, pero posteriormente sus usos se fueron derivando más hacia el terreno alquímico.

Rosa de Jericó El Rincón Mágico


Entre sus propiedades caben destacar el gran poder que tiene para absorber las energías negativas (de las cuales se alimenta) evitando en nuestro hogar las malas influencias. Pero también destaca por su poder de atracción al dinero y el amor así como de la capacidad de influir positivamente en nuestro estado anímico y de salud.

Los cuidados que deben de recibir las rosas de Jericó no son muy dispares a las de cualquier otro ser vivo del reino vegetal. La rosa de Jericó debe ser introducida en un recipiente preferiblemente fabricado con elementos naturales a fin de preservar mejor las cualidades alquímicas o en su defecto de cristal. Por otra parte, el sol y el agua son los elementos fundamentales sobre el que la rosa se sustenta, pero hay que puntualizar que no debe ser agua del grifo sino agua destilada o agua de lluvia. Adicionalmente se le puede suministrar nitratados en pequeñas dosis (no más de dos gotas quincenalmente).

Las hojas de la rosa de Jericó suelen ser muy empleadas para la realización de pequeñas bolsitas portadoras de buena suerte. También se puede colocar por la noche bajo una cama para determinar la existencia de mal de ojo. Sin embargo hay una advertencia fundamental: Jamás se debe de quemar como sahumerio, pues el humo que desprende puede hacer daño a nuestros ojos.

Recuerda: ¡Pon una rosa de Jericó en tu hogar y
el amor, salud y dinero nunca han de faltar!

Si desea saber más sobre la rosa de Jericó puede visitar:  www.elrinconmagico.com

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